19 feb. 2013

La Puerta Negra

Esto es algo que me encontré en Facebook y quise compartirlo aquí en el blog


Erase una vez en el país de las mil y una noches...
En este país había un rey que era muy polémico por sus acciones, tomaba a los prisioneros de guerra y los llevaba hacia una enorme sala, iluminada por algunas antorchas, dejando lugares en penumbra. Los prisioneros eran colocados en grandes hileras en el centro de la sala y el rey gritaba diciéndoles:

-Les voy a dar una oportunidad, miren el lado derecho de la sala...

Al hacer esto, los prisioneros veían a algunos soldados armados con arcos y flechas, listos para cualquier acción. Entonces continuo el rey

-Ahora, miren hacia el lado izquierdo...

Al mirar hacia el lado opuesto de la sala, todos los prisioneros notaban que había una horrible y grotesca puerta negra, de piso a techo, de aspecto dantesco, con cráneos humanos incrustados en la mayoría de su superficie y el picaporte para abrirla era la mano de un cadáver de aspecto putrefacto. En verdad, algo verdaderamente horrible solo de imaginar, mucho más para ver.
El rey se colocaba en el centro de la sala y gritaba:

-Ahora escojan, ¿qué es lo que ustedes quieren?, ¿Morir clavados por flechas de mis soldados ó abrir aquella puerta negra, y sucumbir ante lo que hay detrás y nunca más volver? … Ahora decidan, tienen libre albedrío, escojan su futuro.

Todos los prisioneros tenían el mismo comportamiento: a la hora de tomar la decisión, ellos llegaban cerca de la horrorosa puerta negra de más de cuatro metros de altura, miraban los cadáveres, la sangre humana que reflejaba la luz de las antorchas, y esqueletos con leyendas escritas del tipo: "viva la muerte". 

Al final decidían: «Prefiero morir flechado»... Uno a uno, todos actuaban de la misma forma, miraban la puerta negra y a los arqueros de la muerte, y decían al rey: «Prefiero ser atravesado por flechas a abrir esa puerta y morir ante lo que haya en ella». Millares optaron por lo que estaban viendo: la muerte por las flechas. 

Un día, la guerra terminó, pasado el tiempo uno de los soldados del "pelotón de arquería" estaba limpiando la enorme sala, cuando apareció el rey. El soldado con toda reverencia y un poco temeroso ante la respuesta, le preguntó al rey:

-Sabio y gran rey, yo siempre tuve una curiosidad, y le pido no se enfade ante mi duda, pero ¿qué es lo que hay detrás de aquella puerta negra?

-¿Recuerdas Arquero que a los prisioneros siempre les di la opción de escoger?, Pues bien, ve y abre esa puerta negra. 

El soldado, temeroso, abrió cautelosamente la puerta y sintió un cálido rayo puro de sol, besar el suelo de la enorme sala, abrió un poco más la puerta y más luz deslumbrante y cegadora entraba, junto con un delicioso aroma a vegetación llenaron el lugar. 

El soldado notó que la puerta negra daba hacia un campo que apuntaba a un gran camino. Se dio cuenta de que la puerta negra llevaba hacia la Libertad... 


Todos tenemos una puerta negra dentro de nuestra mente. Para algunos, la puerta negra es el miedo a lo desconocido, para otros, es una persona difícil, tal vez para otros es una frustración, ya sea miedo a relacionarse o miedo a ser rechazado, miedo a innovar o miedo a cambiar, miedo a volar más alto...
Para algunos la puerta negra es la inseguridad porque la falta de preparación lo atemoriza, o una traba imaginaria que la inseguridad de la vida fabricó durante su educación o su crianza.

Pero si tú puedes perder, también puedes vencer. Si das un paso más allá del miedo, vas a encontrar un rayo de sol entrando en tu vida...


«Abre esa puerta negra y deja que el sol te inunde...».

Anonimo

13 feb. 2013

Te Quiero Muchísimo...




Te Adoro... 
Te Admiro...



Me encanta tu sonrisa, tu risa, aunque reniegues de ella. Tus ironías y tus sarcasmos 
Me haces recordar que soy humana. Que existen los errores, pero también las soluciones. 



Te quiero y me encanta esa sensación que me da cada vez que te veo. Esa sensación de que todo inicia de nuevo. 



Te adoro por tu forma de ser y tu forma de pensar, eres increíble y que me quieras con todo y mis problemas y mis locuras, es lo que me encanta de ti .



A veces me siento empalagosa, a veces me siento muy seca, no logro encontrar a la intermedia. Pero sin importar como me sienta, se que te quiero, de eso no tengo dudas.


Te Quiero Muchísimo :D





11 feb. 2013

Invisible...

Y si un día desapareciera,
Si simplemente dejara de existir,
Si me volviera invisible, intangible e inaudible ante todos a mí alrededor

¿Qué harías entonces?

Si al preguntar por mi nadie supiera que responder
Si mi persona solo existiría en tu imaginación y pensamientos,
Ya no tendrías a que aferrarte, solo a un sueño.

¿Y entonces?

¿Qué sucedería?
¿Que harías al respecto?
Cuando la duda de mi existencia invadiera tus recuerdos,
Cuando pareciera que nunca existí, y que mi lugar siempre estuvo vacío.

Cuando te tiente La Locura a bailar con ella.
¿Qué le dirás?
¿Bailaras con ella o dejaras desaparecer mi recuerdo?


¿Me dejarías ir?

7 feb. 2013

Otoño


Le encantaba el otoño, las hojas color cobre y dorado, verlas volar lentamente mientras aterrizaban sobre el suelo. La fresca brisa que se llevaba las hojas lejos de su árbol. Era un niño que le encantaba llegar temprano los domingos al parque que estaba frente a su casa, porque era cuando el parque estaba completamente vacío, podía hacer lo que él quisiera, pero lo que más le gustaba era jugar con su balón de futbol, patearlo mientras las hojas volaban en todas direcciones a su alrededor, mientras que el crujir que se causaba al pisarlas formaban toda una orquesta en sus oídos. Y lo que siempre hacia antes de regresar a casa era ir hasta el más frondoso árbol, darle un balonazo provocar una lluvia de hojas, tirarse al suelo y terminar cubierto por una buena capa de crujientes hojas. 

Su mamá nunca le decía nada, hasta le parecía divertido aquel asunto, pero no todos los vecinos opinaban lo mismo. En la última junta vecinal se había decidido contratar a un jardinero para que todos los fines de semana terminaran con ese “Horrendo aspecto del parque” por qué no a todos les gustaba el otoño. 

El siguiente domingo el niño tomo su balón como de costumbre y se fue directo al parque, pero antes de poder cruzar la calle una visión lo aterro, el parque se encontraba sin hojas, todos los senderos limpios y hasta el pasto se encontraba recortado, no entendía, todo lo que el disfrutaba de su parque había desaparecido, y no le encontraba una explicación a eso. Comenzó a recorrer el sendero principal aun con el balón en la mano, ni siquiera se podían escuchar los grillos a su paso, ni las aves en sus nidos, todo estaba tan callado, solo se podía escuchar un ruido extraño, fuera de lo habitual. Al otro extremo del parque se encontraba el jardinero, metiendo las últimas hojas secas dentro de una gran bolsa de basura negra. 

El niño se encontraba desolado, pero al mismo tiempo muy intrigado 
-Señor ¿Por qué se lleva las hojas y el pasto largo del parque? 
Al jardinero le dio bastante gracia aquella pregunta, para él era más que obvia la respuesta 
-Niño este es mi trabajo, a esto me dedico, a dejar lugares como este en perfecto estado y justo eso he hecho al igual que todos los fines de semana.- El niño regreso a su casa con una cara triste y larga, junto con un balón que no había tocado el suelo en toda la mañana.
-¿Qué sucede?- Le pregunto su madre en el instante en que lo vio entrar. 
-Contrataron a alguien para dejar el parque en “Perfecto estado”, aunque para mí ya lo estaba, ahora se ve vacío y triste. Se llevó las hojas y el pasto lo dejo casi al ras del suelo, ya no es suave cuando te acuestas en él. 
-Lo siento hijo, se me olvido decírtelo antes de que salieras, fue una decisión que tomaron en la junta de vecinos, no hay nada que podamos hacer al respecto. 

El niño se quedó triste y pensativo toda la semana, le habían quitado su diversión, su motivo por el cual esperar al fin de semana, pero justo antes de que llegara el domingo le llego una idea. El domingo, todavía más temprano de lo usual, salió de la casa, solo que sin su balón, se fue directo al mismo lugar que la semana pasada, encontró al jardinero, con una nueva actitud hizo un trato con el señor. 

Para el medio día el niño volvía a casa, junto con una bolsa de casi su mismo tamaño y justo en el centro del patio trasero la abrió. Comenzó a esparcir todo su contenido, las hojas secas, ramitas y el resto del pasto que había cortado el jardinero y el niño muy contento le grito a su madre: 

-¡Mamá he traído el parque a casa!



Se que esta un poco fuera de temporada, pero espero les haya gustado ;)